Intisunqu Waman
Tu tesis de doctorado cuestiona en profundidad la “creencia”, y remarcamos que se trata de una creencia moderna, elevada a rango de verdad indiscutible sobre los sacrificios humanos entre los aztecas; evidentemente que esto a molestado a muchos pontífices de la verdad histórica: por ejemplo, Michel Graulich, director de estudios de l’École pratique des Hautes Études de la Universidad Libre de Bruselas (sección sciences religieuses), te presenta, en su reciente voluminosa obra Le sacrifice humain chez les Aztèques, como un “negacionista”[5]. ¿Qué piensas sobre este calificativo?
Peter Hassler
La base de mi tesis de doctorado es el método de la crítica de las fuentes, que fue fundado por los historiadores hace más que 150 años. Este método se ha establecido en las ciencias históricas como conditio sine qua non y es el fundamento de todas las investigaciones históricas. Sin embargo, muchos especialistas, sobre todo historiadores, antropólogos y otros, lo ignoran y todavía siguen ignorándolo o simplemente no les interesaban ni están interesados. Así por ejemplo, Radcliff Brown constata esto cuando escribe “Las consideración históricas son relativas, sino son absolutamente sin importancia”. En referencia de los supuestos sacrificios humanos entre los Aztecas y otros pueblos amerindios los historiadores y antropólogos, particularmente los mexicanistas, preguntaron solamente cómo y porqué los amerindios han hecho los sacrificios humanos, pero jamás se han preguntado si estos sacrificios humanos han sido realmente practicados. Es por eso, que constatamos que casi todas las publicaciones sobre los sacrificios humanos entre los aztecas faltan la crítica de las fuentes históricas, es por ello que no se pueden tomar estos trabajos como científicamente serios, sino más bien como aficionadas o diletantes. En este sentido, la publicación de Michel Graulich tampoco es una excepción, aunque su obra sea voluminosa.
Intisunqu Waman
Hernán Cortés y sus secuaces son habitualmente presentados, por la mayor parte de historiadores, antropólogos y arqueólogos occidentales y occidentalizados, como testigos directos de sacrificios humanos entre los pueblos amerindios del Anahuac. ¿Estas afirmaciones tienen algún fundamento histórico?
Peter Hassler
Si se lee atentamente las fuentes históricas del siglo XVI, se puede constatar que los relatos sobre los sacrificios humanos entre los aztecas se basan fundamentalmente en “oír-decir”. Según el Liber Chronicorum de Hartmann Schedel, publicado en Nuremberg (Alemania) en 1493: los confines del mundo esta poblado de razas monstruosas: una tiene un solo pie muy grande, que le sirve como paraguas (los sciapodos); otra tiene cabeza de perro (los cinocéfalos), y otra tiene enormes orejas (los panotis); etc. Todas estas descripciones que durante más de tres siglos pasaron como ciertas se fundamentaban en el “oír-decir”.
Así Hernán Cortés escribió en su Tercera Carta de Relación (15 de Mayo de 1522): «... los sacrificaron y abrieron por los pechos, y les sacaron los corazones para ofrecer a los ídolos; lo cual los españoles del real de Pedro de Alvarado pudieron ver bien de donde peleaban...»[6] Es bastante claro que Cortés dice no haber visto dichos sacrificios humanos, sino más bien se basa en el “testimonio” de Pedro de Alvarado. Es Bernal Díaz de Castillo quien afirma, después de cincuenta años al tratar de rectificar las aserciones de Francisco López de Gomara, haber sido testigo de los mencionados sacrificios humanos cuando había estado cerca del real de Alvarado (muy cerca de Tlacopan): desde este lugar éste afirma haber observado que en ese momento se estaban sacrificando a los españoles en la cima del Templo Mayor (“…vimos que llevaban por fuerza las gradas arriba a nuestros compañeros que habían tomado [presos] en la derrota que [los aztecas] dieron a Cortés, que los llevaban a sacrificar; y desde que ya los tuvieron arriba en una placeta que se hacia en el adoratorio donde estaban sus malditos ídolos, vimos que a muchos de ellos les ponían plumajes en la cabeza y con unos aventadores les hacían bailar delante del Uichilobos, y después que habían bailado, luego les ponían de espalda encima de unas piedras, algo delgadas, que tenían hechas para sacrificar, y con unos navajones de pedernal les aserraban por los pechos y les sacaban los corazones aun palpitando y se los ofrecían a los ídolos que allí presentes habían, y los cuerpos dábanles con los pies por las gradas abajo; y estaban aguardando abajo otros indios carniceros, que les cortaban brazos y pies, y las caras desollaban, y las adobaron después como cuero de guantes, y con sus barbas las guardaban para hacer fiestas con ellas cuando hacían borracheras, y se comían las carnes con chilmote, y de esta manera sacrificaron a todos los demás[…]”[7]). Estas afirmaciones sirven en las publicaciones científicas y populares como “testimonio clásico”.
Además hay muchas frases estereotípicas sin detalles como “y sacrificaban hombres y niños” o “y les cortaron el corazón”. Los únicos “testigos” sobre cuando, cual y quién ha sacrificado se encuentra en las Actas de Quijada[8]. Pero estos son documentos de procesos inquisitoriales obtenidos bajo tormento y tortura por el tristemente célebre Diego de Landa[9]; desde el punto de vista jurídico, estas “confesiones” no tienen ningún valor jurídico mucho menos histórico, ya se han producido bajo de tortura y tormentos, y más bien son fantasiosos productos de los victimas inquisitoriales a fin de liberarse del dolor y el sufrimiento.
Intisunqu Waman
Para complementar nuestra ultima pregunta: ¿Es posible que Bernal Díaz del Castillo y otros españoles, quienes en ese momento se encontraban en las afueras de Tlacopan, vieran que los sacerdotes aztecas sacrificaban en la cima del Templo Mayor, que se encuentra en Tenochtitlán, a algunos de sus compañeros de armas prisioneros?
Peter Hassler
La distancia del Real de Alvarado (Tlacopan) hasta el Templo Mayor de Tenochtitlán era de 7 Km. (ver ilustración); es por esto que Bernal Díaz del Castillo ni ningún otro español, jamás pudieron haber visto absolutamente nada de lo que se estaba realizando en la cima del Templo Mayor (ver ilustración 2). Este “testigo clásico de los sacrificios humanos entre los aztecas es una ficción”, evocado por la mayor parte de historiadores y antropólogos, ha dicho simplemente una mentira. Se trata simplemente de propaganda para justificar la invasión del Anahuac y su ulterior colonización española.
La distancia que existe entre el Templo Mayor en pleno centro de Tenochtitlán y el Real de Alvarado en Tlacopan es de casi 8 Km.; esto invalida el pretendido testimonio ocular español mencionado por Bernal Díaz del Castillo, ya que no es posible que lo haya visto con sus propios ojos (el telescopio fue inventado por Galileo un siglo después de estos acontecimientos).
Intisunqu Waman
¿Podemos tomar como ciertos los “códices” hechos por amerindios y mestizos, en los que describen en lenguas indígenas (para lo cual utilizan el alfabeto latino), dibujan y pintan escenas sacrifícales humanas realizadas por los “malditos idolatras” (es así como llamaban a sus antepasados aztecas). Es de remarcar que estos amerindios y mestizos no eran simples convertidos al cristianismo renacentista español y excelentes estudiantes de las escuelas de catequesis de los curas dominicos y franciscanos sino que además fabricaron estos “códices” 70 años después de la total destrucción de la civilización azteca?
Peter Hassler
Los autores amerindios y mestizos de códices post-hispánicos no estaban más en la tradición indígena del Anahuac (ver Códice). Ellos conocieron la cultura antigua de sus antepasados por “oír-decir”, sin la transmisión regular de los sabios nahuas (tlamatinini) en las escuelas de sabiduría (Calmecac). Además fueron cristianizados y hablaban de la religión indígena prehispánica como “obra de diablo”. Así pues, sus afirmaciones están “coloreadas” no solamente por su ignorancia de las milenarias tradiciones del Anahuac sino por sus prejuicios, producto de la catequización de los misioneros cristianos. Hay que tener también presente que los códices post-hispánicos no fueron hechos en libertad sino más bien a pedido de sus mentores (misioneros y autoridades españolas); además, los documentos producidos tuvieron que pasar por el celoso cernidor de la Inquisición antes de su publicación (todo aquello que no era “correcto” era simplemente eliminado).
Intisunqu Waman
Para complementar nuestra ultima pregunta: ¿Es posible que Bernal Díaz del Castillo y otros españoles, quienes en ese momento se encontraban en las afueras de Tlacopan, vieran que los sacerdotes aztecas sacrificaban en la cima del Templo Mayor, que se encuentra en Tenochtitlán, a algunos de sus compañeros de armas prisioneros?
Peter Hassler
La distancia del Real de Alvarado (Tlacopan) hasta el Templo Mayor de Tenochtitlán era de 7 Km. (ver ilustración); es por esto que Bernal Díaz del Castillo ni ningún otro español, jamás pudieron haber visto absolutamente nada de lo que se estaba realizando en la cima del Templo Mayor (ver ilustración 2). Este “testigo clásico de los sacrificios humanos entre los aztecas es una ficción”, evocado por la mayor parte de historiadores y antropólogos, ha dicho simplemente una mentira. Se trata simplemente de propaganda para justificar la invasión del Anahuac y su ulterior colonización española.
La distancia que existe entre el Templo Mayor en pleno centro de Tenochtitlán y el Real de Alvarado en Tlacopan es de casi 8 Km.; esto invalida el pretendido testimonio ocular español mencionado por Bernal Díaz del Castillo, ya que no es posible que lo haya visto con sus propios ojos (el telescopio fue inventado por Galileo un siglo después de estos acontecimientos).
Intisunqu Waman
¿Podemos tomar como ciertos los “códices” hechos por amerindios y mestizos, en los que describen en lenguas indígenas (para lo cual utilizan el alfabeto latino), dibujan y pintan escenas sacrifícales humanas realizadas por los “malditos idolatras” (es así como llamaban a sus antepasados aztecas). Es de remarcar que estos amerindios y mestizos no eran simples convertidos al cristianismo renacentista español y excelentes estudiantes de las escuelas de catequesis de los curas dominicos y franciscanos sino que además fabricaron estos “códices” 70 años después de la total destrucción de la civilización azteca?
Peter Hassler
Los autores amerindios y mestizos de códices post-hispánicos no estaban más en la tradición indígena del Anahuac (ver Códice). Ellos conocieron la cultura antigua de sus antepasados por “oír-decir”, sin la transmisión regular de los sabios nahuas (tlamatinini) en las escuelas de sabiduría (Calmecac). Además fueron cristianizados y hablaban de la religión indígena prehispánica como “obra de diablo”. Así pues, sus afirmaciones están “coloreadas” no solamente por su ignorancia de las milenarias tradiciones del Anahuac sino por sus prejuicios, producto de la catequización de los misioneros cristianos. Hay que tener también presente que los códices post-hispánicos no fueron hechos en libertad sino más bien a pedido de sus mentores (misioneros y autoridades españolas); además, los documentos producidos tuvieron que pasar por el celoso cernidor de la Inquisición antes de su publicación (todo aquello que no era “correcto” era simplemente eliminado).
Intisunqu Waman
¿Porqué los antropólogos y arqueólogos que trabajan en el espacio azteca, afirman haber encontrado las pruebas arqueológicas que corrobora la versión de Hernán Cortés y sus secuaces?
Peter Halsser
Sus interpretaciones están confundidas por las fantasías propagandistas de los invasores y colonialistas españoles. Además de ello, no solamente les falta la crítica de las fuentes sino que toman literalmente a los símbolos; por ejemplo, los mitos en los relieves del juego de pelota en El Tajín y en Chichén Itzá y también en los Códices prehispánicos.
Intisunqu Waman
¿A qué crees que se deba la obstinada creencia sobre los sacrificios humanos entre los aztecas? ¿Existe otras razones para explicar esta obstinación?
Peter Hassler
No es fácil luchar con argumentos racionales contra prejuicios: romper mitos es trabajo de todo el día en las ciencias, pero si se va a romper un mito, que fue producido o traducido por una ciencia, no se gana muchos amigos entre sus seguidores... Max Planck constató hace tiempo que: “Un nuevo avance de la ciencia no suele imponerse de manera que sus adherentes estén convencidos y se manifiesten instruidos, sino mas bien que sus adherentes empiecen a desaparecer mientras que la nueva generación se familiariza con la verdad desde el principio.”
Intisunqu Waman
Unas ultimas palabras para nuestros lectores.
Peter Hassler
En referencia de la cultura Maya unos antropólogos e historiadores se están poniendo al día: Así, Pierre R. Colas y Alexander W. Voss llaman a los supuestos sacrificios humano al fin del juego de pelota como “productos de un exotismo estrafalario” (en 2000). La reacción de Nikolai Grube sobre la película Apocalypto de Mel Gibson es aleccionador: “Todo eso es mentira e imposible” (en Die Weltwoche, Zurich, marzo 2007).
¿Porqué los antropólogos y arqueólogos que trabajan en el espacio azteca, afirman haber encontrado las pruebas arqueológicas que corrobora la versión de Hernán Cortés y sus secuaces?
Peter Halsser
Sus interpretaciones están confundidas por las fantasías propagandistas de los invasores y colonialistas españoles. Además de ello, no solamente les falta la crítica de las fuentes sino que toman literalmente a los símbolos; por ejemplo, los mitos en los relieves del juego de pelota en El Tajín y en Chichén Itzá y también en los Códices prehispánicos.
Intisunqu Waman
¿A qué crees que se deba la obstinada creencia sobre los sacrificios humanos entre los aztecas? ¿Existe otras razones para explicar esta obstinación?
Peter Hassler
No es fácil luchar con argumentos racionales contra prejuicios: romper mitos es trabajo de todo el día en las ciencias, pero si se va a romper un mito, que fue producido o traducido por una ciencia, no se gana muchos amigos entre sus seguidores... Max Planck constató hace tiempo que: “Un nuevo avance de la ciencia no suele imponerse de manera que sus adherentes estén convencidos y se manifiesten instruidos, sino mas bien que sus adherentes empiecen a desaparecer mientras que la nueva generación se familiariza con la verdad desde el principio.”
Intisunqu Waman
Unas ultimas palabras para nuestros lectores.
Peter Hassler
En referencia de la cultura Maya unos antropólogos e historiadores se están poniendo al día: Así, Pierre R. Colas y Alexander W. Voss llaman a los supuestos sacrificios humano al fin del juego de pelota como “productos de un exotismo estrafalario” (en 2000). La reacción de Nikolai Grube sobre la película Apocalypto de Mel Gibson es aleccionador: “Todo eso es mentira e imposible” (en Die Weltwoche, Zurich, marzo 2007).
Pienso que los mexicanistas (antropólogos e historiadores) necesiten un poco más de tiempo, esto debido a tantísimos prejuicios así como al etnocentrismo que existen en los estudios sobre los pueblos amerindios en general y Aztecas en particular. Pero en el sentido de la frase de Max Planck, solamente se tiene que esperar la desaparición de los incorregibles, quienes se agarran a sus conceptos pasados pese a todas las contradicciones de estas con las fuentes históricas.
(Entrevista aparecida en la revista semestral Serpiente Emplumada, Ano 1, No. 2, Lima-Peru, Solsticio de Verano Austral, 23 de Diciembre 2007, pp.29-42)





